El Tren Hershey: la historia del único ferrocarril eléctrico de Cuba




El Tren Hershey: la historia del único ferrocarril eléctrico de Cuba

El Tren Hershey: la historia del único ferrocarril eléctrico de Cuba


Cuando se habla del transporte ferroviario en Cuba, pocas personas conocen la historia del Tren Hershey, una línea eléctrica construida por la Hershey Chocolate Company para conectar sus plantaciones de caña de azúcar con el puerto y facilitar el traslado de trabajadores y mercancías. Su historia comenzó a principios del siglo 20 y todavía hoy despierta el interés de historiadores y aficionados al ferrocarril.

La construcción del ferrocarril comenzó en 1916 y el servicio se inauguró en 1919. La empresa necesitaba un sistema eficiente para transportar la producción azucarera desde los campos hasta las instalaciones industriales y eligió la electrificación, una tecnología muy avanzada para la época en el Caribe.

Con una longitud aproximada de 92 kilómetros, la línea unía Casablanca, en La Habana, con Matanzas. Además de transportar azúcar, el tren también prestó servicio a miles de pasajeros que vivían en las comunidades situadas a lo largo del recorrido. Su funcionamiento convirtió al Tren Hershey en una pieza única dentro del sistema ferroviario cubano.

Con el paso de las décadas, la empresa Hershey dejó de operar en Cuba, pero la línea ferroviaria continuó funcionando bajo administración estatal. Aunque el material rodante y la infraestructura han sufrido el desgaste del tiempo, el ferrocarril sigue siendo un símbolo de la ingeniería y del patrimonio industrial cubano.

Más de cien años después de su inauguración, el Tren Hershey continúa siendo una de las historias más fascinantes del transporte en Cuba. Su existencia demuestra cómo un proyecto empresarial terminó convirtiéndose en parte del patrimonio histórico del país.

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