Cuba y Estados Unidos siempre han hablado, pero La Habana se ha encargado de que su gente no lo sepa
Cuba y Estados Unidos siempre han hablado, pero La Habana se ha encargado de que su gente no lo sepa
Desde la ruptura formal en 1961, Estados Unidos y Cuba nunca dejaron de comunicarse. Hubo canales secretos, mensajes indirectos, contactos militares y diplomáticos incluso en los peores momentos de la Guerra Fría.
👉 La culpa de que el pueblo cubano no lo sepa no es de EE. UU., es del propio régimen cubano, que siempre vendió la idea del “enemigo que no habla” para justificar control interno.
Años 70: diálogos discretos que Cuba ocultó
En los años 70 comenzaron conversaciones prácticas: migración, seguridad, asuntos técnicos. Se abrieron las llamadas Secciones de Intereses, embajadas de facto.
Mientras eso ocurría, en Cuba se seguía repitiendo el discurso de la confrontación total, porque reconocer el diálogo debilitaba el relato revolucionario.
Años 90: acuerdos formales y doble discurso
Tras la caída de la URSS, Cuba necesitaba estabilidad.
Se firmaron acuerdos migratorios (1994–1995)
Hubo reuniones regulares con EE. UU.
Se evitó el caos social mediante coordinación bilateral
Pero al cubano de a pie nunca se le explicó esto con claridad. El régimen prefirió presentarse como víctima absoluta antes que admitir que negociaba con su “enemigo histórico”.
Obama: se hace público lo que Cuba negó por décadas
Con Obama no empezó nada nuevo.
Lo que pasó fue que se hizo visible algo que Cuba llevaba años negando. Embajadas, acuerdos y cooperación dejaron en evidencia la mentira sostenida durante décadas.
Por eso el gobierno cubano quedó incómodo: se le cayó el cuento.
Trump: ruido mediático, culpa cubana intacta
Con Trump volvió la confrontación pública, pero los contactos nunca se rompieron.
Cuando Trump dice “hay conversaciones”, exagera, sí, pero no inventa.
El problema es que Cuba sigue sin explicarle a su gente la diferencia entre contacto, diálogo y negociación, porque le conviene la confusión.
El error que el régimen cultiva a propósito
Muchos cubanos creen:
que si se habla, hay rendición
que si hay contacto, hay traición
que si no hay acuerdo político, no hay conversación
👉 Esa confusión no es casual. Es resultado de décadas de propaganda estatal.
La verdad incómoda
Cuba y EE. UU. hablan desde hace más de 60 años
Nunca hubo silencio total
El régimen cubano eligió ocultarlo para mantener el control
Hoy esa ignorancia facilita que circulen “exclusivas” falsas y cuentos reciclados
La desinformación no empieza en Miami ni en Washington.
Empieza en La Habana, cuando se decide qué puede y qué no puede saber el pueblo.
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