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Celia Cruz: 100 años de azúcar, exilio y eternidad
Este 21 de octubre de 2025, el mundo conmemora los 100 años del nacimiento de una de las artistas más icónicas de la música latina: Celia Cruz. La guarachera de Cuba, la Reina de la Salsa, la mujer del “¡Azúcar!”, no solo marcó un antes y un después en la música caribeña, sino que se convirtió en un símbolo de orgullo, exilio, fuerza y alegría para millones, especialmente en Estados Unidos, donde floreció tras su salida de Cuba.
Celia Caridad Cruz Alfonso nació en La Habana en 1925, en un barrio humilde, rodeada de música afrocubana, boleros, pregones y la energía de una ciudad vibrante. Su voz, poderosa y emotiva, la llevó a integrarse en 1950 a la mítica Sonora Matancera, con la que recorrió toda América Latina. Pero fue en 1960, tras la llegada del régimen de Fidel Castro, que Celia tomó una decisión clave: no regresar a la isla, convirtiéndose así en exiliada por convicción y artista libre por destino.
Desde entonces, Celia Cruz haría de EE. UU. su casa. Se estableció primero en Nueva York, luego en Nueva Jersey y finalmente en Miami, donde dejó una huella profunda. Fue allí donde su carrera despegó aún más, convirtiéndose en el rostro femenino de la salsa en las décadas de los 70s y 80s, cuando el género vivía su explosión internacional. Junto a Fania All-Stars y artistas como Willie Colón, Johnny Pacheco y Tito Puente, Celia le dio cara, alma y cuerpo al sonido latino de la diáspora.
Pero Celia no era solo una voz: era un fenómeno cultural. Su estética, su risa contagiosa, sus vestidos brillantes, sus pelucas multicolores y su grito de guerra —“¡Azúcar!”— la convirtieron en un ícono pop antes de que existieran las redes sociales. En una industria dominada por hombres, impuso su estilo, su personalidad y su mensaje: la música afrolatina tenía poder y ella era su reina indiscutible.
La comunidad cubanoamericana abrazó a Celia como una heroína. En Miami, su imagen decora murales en la Calle Ocho, su nombre está en calles, escuelas y festivales. Su defensa del exilio, de la libertad y su crítica frontal al castrismo la convirtieron también en una figura política, respetada por generaciones que encontraron en ella una representante de la Cuba que quedó atrás, pero que se mantenía viva en cada canción.
A lo largo de su carrera, Celia ganó tres Grammy y cuatro Latin Grammy, recibió la Medalla Nacional de las Artes de manos del presidente Bill Clinton y fue la primera artista latina en tener su ataúd expuesto en capilla ardiente en el Ayuntamiento de Nueva York. Tras su muerte en 2003, fue enterrada en el cementerio Woodlawn en el Bronx, pero su espíritu quedó inmortalizado en su música y su legado cultural.
Su influencia sigue viva. En 2016, la cadena Telemundo lanzó una serie biográfica titulada Celia, que reavivó el interés por su historia entre los jóvenes. En 2021, la Smithsonian Institution inauguró una exhibición dedicada a ella en el National Museum of American History, destacando su impacto en la música y en la historia latina de EE. UU. Y ahora, en 2025, su centenario se celebra en múltiples ciudades con conciertos tributo, reediciones discográficas y homenajes académicos.
Artistas como Jennifer Lopez, Ivy Queen, Gloria Estefan y Cardi B han citado a Celia como una inspiración directa. Su influencia trasciende géneros, generaciones y geografías. Ella pavimentó el camino para muchas mujeres latinas en la música internacional y demostró que se puede ser afrodescendiente, exiliada, caribeña y universal al mismo tiempo.
En tiempos de polarización, Celia sigue siendo punto de encuentro. Su música une a viejos y jóvenes, cubanos y puertorriqueños, salseros y reguetoneros. Su voz retumba igual en discotecas de Nueva York que en fiestas familiares de Hialeah. Su risa es un escudo contra la tristeza, su legado es un faro para quienes viven entre culturas, y su centenario no es solo un recuerdo: es una celebración activa de vida, arte y dignidad.
Porque Celia no se fue. Vive en cada conga, en cada bembé, en cada “Químbara”. Vive en las abuelas que bailan en la cocina y en los jóvenes que descubren su música en TikTok. Celia Cruz es Cuba, es América Latina, es Estados Unidos. A 100 años de su nacimiento, sigue siendo —como siempre— eterna.
Fuentes:

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